TRANSPORTE URBANO
El frío de diciembre no se hace esperar
Son las 5 de la tarde y la noche, desesperada llega
A pesar de mi suéter y chamarra, la baja temperatura se apodera de mi.
No espero el momento
Para subir anciosa a la "calafia"
Media hora casi, esperando, con mis huesos entumecidos y piel china de tanto escalofrío
Al lado de mi una señora me hace plática para hacer más amena la espera.
Llega la calafia
Y está infestada hasta hartarse de gente, ya no cabe nadie, pero tengo frío y solo quiero llegar a mi casa
"Subale, caben dos más. Recorranse pa' tras"
No manches, ya no cabe ni un alma, pero no sé cómo hacemos, para lograr hacer que entren las piernitas completas del último pasajero que sube y logré cerrar la puerta.
¡Ay, cómo me caga, me castra, me indigna está situación!
Pero que calientito está.
No quería esperar otra media hora más en el frío
Cómo 25 almas desconocidas rosando cuerpos en una calafia, indignados, pero es lo que hay.
"Ya no cabemos más"
"Lo voy a grabar"
-"a ver, recorranse para dejar subir a esta viejita, si no la subo, luego van a estar quejándose que no le doy preferencia a los de tercera edad"
Nadie se quiere recorrer, están indignados. La viejita echa carita de niño sin su dulce y pos por lastima la raza se recorre.
"Nadie merece quedarse allá afuera, está re feo"
Pero nadie merece ir como sardina en el transporte urbano.
Pero si dejo ir esta oportunidad ahorita, o llega en media hora, o no llega nunca.
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