LOS ABUELOS
S U E Ñ O
Hoy desperté, antes de que sonará la alarma de las 4:30 am.
Tuve un sueño... o ¿una pesadilla?
Me encontraba en la casa de mi mamá, al lado de la casa tuvimos una tienda, hace mucho, luego, la traspasamos.
Ahora ese espacio son dos habitaciones para dormir.
En mi sueño, estaba atendiendo el negocio que solíamos tener, cuando fue hora de cerrar se convirtió en un espacio cálido, con luces tenues, muchos familiares alrededor, varias mesas y todos comiendo.
Al fondo estaba mi abuelita preparando comida, sirviendo. Me pidió que la ayudará o ¿yo me ofrecí? No recuerdo.
Probablemente me ofrecí, nunca le gustó pedir ayuda, le daba vergüenza.
Empecé a ver a mi alrededor, y la escuchaba, decía muchas cosas pero no entendía nada.
Miré las mesas.
Habían pequeños papeles, parecían invitaciones.
"No llores por mi,
cuando no me extrañaste."
Creo que es lo que decía la hoja.
En ese momento, yo regresé mi mirada hacia mi abuelita, estaba cantando, su voz se escuchaba como las canciones en las películas del cine de oro, con esa misma calidad de sonido al pasado.
Empecé a llorar.
Mi abuelita, solo me pedía que la ayudará hacer unas mariposas de papel. Siempre le gustaron las manualidades.
Eran dos hojas pequeñas, recortadas y previamente pintadas. Solo tenía que unirlas, para darle forma a la mariposa.
Mientras, sentía un dolor profundo, en mi alma.
Y lloraba y me inundaba en lágrimas, mientras continuabamos haciendo mariposas juntas.
Desperté, dos minutos antes de que sonará la alarma.
Desperté con un llanto silencioso.
Desperté con el corazón apachurrado. Preguntándome, porque había soñado algo así. Porqué tenía que soñar algo tan doloroso. Desperté pensando en la peor de las noticias. Todavía no se cómo voy a reaccionar, cuando ese momento llegué.
¿Estaré preparada?
R E C U E R D O S
Según el Diario del Español de México:
añorar
v tr (Se conjuga como amar) Extrañar con mucha nostalgia algo que se ha perdido, de lo que se está alejado o ha quedado en el pasado
Por supuesto que añoro esos días, aunque fuera dolorosos, había algo que nos hacía resistir, que nos hacía ver la vida más digerible.
Esa era la compañía que mi abuelita y mi abuelito nos daban.
El saber, que ellos estaban para nosotros, cuando nos sentíamos desprotegidos, arrinconados, con incertidumbre.
Entonces llegaba mi abuelita con un arrocito con leche y canela, calentito.
-Cómetelo.
-Abuelita, eso es mucho.
-Cuando te lo acabes, te puedes servir más.
Claramente y sin pedírmelo dos veces, yo me servía más, y hasta me daba para llevar. Porque sabía que en la casa no iba a ser igual.
-Agarra una gordita.
Mi abuelita hacia las gorditas de harina más ricasdel mundo, nunca supe ni he sabido hasta ahora, de alguien que las hiciera mejor que ella.
Yo tomaba la gordita y la partida a la mitad.
-¿Por qué la partes?, no... Agárrala completa, es más, agarra dos, y llévale un paquete a tu hermano, un paquetito para las demás, para cada una.
Mi abuelita se molestaba, cuando me veía que con pena agarraba la comida, como si no la mereciera. No había cosa que la hiciera enojar, más que eso.
Cuando hacía chocolate o champurrado solía cantar una canción.
" Ay mamá Inés,
qué bien te ves,
todos los negros tomando café".
Creo que era la estrofa de una canción que salía en una película.
Y nos reíamos porque ni siquiera tomábamos café.
Mi abuelita nunca fue de tomar café, ni ella, ni mi abuelito.
Siempre fueron más de chocolate de la olla.
Este sueño no es una casualidad, es un recordatorio de que debo visitarlos, antes de que ya no estén.
O tal vez significa algo más, pero por ahora, este es el sentido que le quiero dar.
Mi abuelita
Yo le llamo 'abuelita', porque "abuela", suena muy frío, talvez hasta a grosería...bueno, no, pero he escuchado en más de una ocasión que se ha usado para insultar a aquello que es anticuado.
A mi abuelita, jamás le gustó que le dijéramos abuela y siempre nos pidió llamarle "abuelita".
Mi abuelita es una mujer con muchas cosas guardadas.
Hoy le falla un poco la memoria. Cada vez que la visito, me pregunta si sigo trabajando en el centro (hace cuatro años dejé de trabajar por esos rumbos y aún me hace la misma pregunta). Creo que ya no recuerda mi nombre.
Pero si recuerda mi rostro, así que es un alivio.
Siempre me cuenta la misma historia. Desde los cinco años se despertaba para moler maíz, cuando su papá Francisco llegaba a la casa preocupado porque no había conseguido alimento, ella le decía "no te preocupes 'apa, no nos tenemos que preocupar por eso. Ella siempre tuvo un don los negocios, fue una gran comerciante desde niña. A veces se iba al río, y los jóvenes le pedían cantará canciones para las chicas que se iban a lavar ropa o bañarse. Así se regresaba a la casa llena de monedas, solamente con cantar. En ese entonces ganaba como 10 centavos y eran suficientes.
Fue una mujer muy suficiente, y trabajadora. Hizo de todo.
Lavo ajeno, molido ajeno, remendaba ropa y hacía vestidos. También se le dió muy bien la comida, era una experta en guisos.
Hoy en día, ya no hace eso, por la artritis es sus manos, las uso hasta explotarlas.
También bordaba, vendía flores y hacía remedios. Mucha gente la buscaba para curarse de enfermedades. Ella recolectaba hierbas todo el tiempo para hacer sus remedios.
Era la mil oficios, siempre tenía algo que hacer y de hambre nunca iba a morir. Hoy es la quietud la que está acabando con su cordura. La desesperación de su cuerpo de no poder hacer lo que antes resultaba tan fácil. Debe ser difícil.
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